Por poeta abandonada
Tengo hambre, pero no un hambre que se sustenta con comida,
quiero carne, pero carne humana, carne de uno,
en especial de un color canela, la que arrancaría poco a poco
en cada bocado que se desvanece en mi boca aliviando el antojo,
sentir su corazón palpitar en cada mordida, escuchar el jadeo de su dulce voz,
sentir su fina capa de sudor entre mis labios dejándolo completamente agitado…

Deja un comentario