Reflexión sobre la sexualidad
Por Itzel CP
Sorprendentemente logré llegar de una idea a otra, construir un orden de conceptos no sólidos, sino flexibles y bastante interrelacionadas. Así que voy a contarles la hostia diminuta y efímera, del líbido en lunes. Se encendió como una chispa que sentí que con los estímulos correctos podría transitar a una hoguera. Ese pequeño fueguito tintineante que se va prendiendo con las caricias correctas, los olores estimulantes, las palabras que juegan a avivar la llama, también la pueden sofocar. Un instante pensé que estaba tan cerca, tan, tan cerca del multiorgasmo, de querer emular la fantasía que guardé en secreto Y de pronto, las terribles, monótonas, espantosas palabras más trilladas quepueden emplear para describir esto, salieron de su boca.
Y así, como un pensamiento fugaz en la mente que pudo ser, no fue. Se apagó. Solo pensaba que el mejor oficio de esa persona podría ser de extintor o de guardabosques sofocando incendios. Haría falta únicamente que les hablara desde lo mundano, sin explotar siquiera el éxito de silencio el basto lenguaje de las caricias. Un “¿quieres coger?” Puede abrir y cerrar muchas puertas, está solamente es mi interpretación. Quizá para la otra persona era un mundo lleno de oportunidades en las que yo definitivamente no vi la posibilidad de explorar. Tampoco es el fin, solamente esta vez, los cometas no se encontraron para hacer explotar la pangea del amor. O por lo menos, el fuego de la pasión, ya de jodido la llama líquida del calentón, coger pues, como dices tú. Y no es queja. Es reflexión sobre el lenguaje y las interpretaciones que hacemos al explorar la sexualidad, cómo nos gusta explorar y qué nos exploren.
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