Por Nicol Martínez
Recuerdo cuando entré a trabajar por primera vez, fue en cocina.La vez que tomé conciencia del acoso, estaba recargada en la barra, por detrás llegó X, me rodeó la cintura con la mano y me dijo…. algo. No supe qué hacer, ni cómo reaccionar, desde niña nos enseñan a «cuidarnos» pero ¿qué pasa cuando eso no basta? En mi segundo trabajo, dentro de los primeros días recibía comentarios como «que rico, una pollita», «nuevecita, como me gustan», «yo te voy a enseñar…. y no de cocina». Varias veces recuerdo tomar el camión y que frotaran su pene en mi espalda, otras más ir caminando y que te griten «¿a dónde tan sola?» «yo te llevo».
Jefes proponiendo «tratos» a cambio de… tu sabes. «Claro que metemos tus nieves al menú…. pero ¿yo qué gano a cambio?» Dueño de otro restaurante. Recuerdo comentarios «graciosos» en la escuela como «tú eres mujer…. puedes conseguir las cosas con los profes» y no me excuso, me parecían «graciosos» en ese momento. Recuerdo una frase que me marcó mucho pues la dijo un compañero mientras estaba recargada en una mesa, «culo con sueño, culo sin dueño». Y luego pasó, pasó lo que pasó y me volví brava, pasó en una fiesta, donde estaban mis «amigos», donde había mucha gente, pero nadie se dio cuenta cuando sucedió, así que me volví brava, dejé de tener miedo, empecé a enojarme, a gritar, a romper, porque cuando hablé, pedí y pregunté no me escucharon, ahora ¿lo hacen? La triste verdad es que no, pero quiero incomodar, me gusta incomodar, me gusta que sepas que no me voy a dejar, incomódate.
Digo, solo estoy hablando de los pequeños incidentes, del 2018 para acá, una morrita del norte del país, que trabaja en cocina y que sigue viva… Todas esos mini recuerdos traen tantos contextos, pero solo soy una, una morrita, que te está contando la mínima parte de sus recuerdos de vida, ¿te has preguntado cuantas mujeres conoces? Tus amigas, hermanas, tú mamá, tus maestras, tu morrita, te has preguntado ¿y ellas qué historia tienen? Hay sucesos que no solemos contar, pero ya me cansé de callarme, quiero incomodar.
Deja un comentario