NIÑAPÁJAROGLACIAR y el amor por la tierra que habitamos

Por Michelle Guzmán

En Niñapájaroglaciar, Mariana Matija (autora y protagonista de esta historia) nos habla de nuestro “paisaje interno”, que se compone de las personas que queremos y  los animales que amamos, nos habla de árboles y glaciares, de perras y de gatas. Nos habla de amor, de  la belleza que hay en este mundo y de como todos los días decidimos ignorarla, volverla invisible solo  porque derrepente se nos vino a la cabeza que “podemos vivir solos, que los árboles y los pájaros están en las ciudades para adornarlas y que en el momento en que ya no sirven pues se quitan y ya”, como si no hubiéramos sido nosotros los que llegamos a este  planeta para despojarlos de su casa, su hogar y sus costumbres.

Llegamos y llenamos esta tierra de lagunas  y de pérdidas, de dolor y de indiferencia, pero por suerte para eso tenemos a Mariana, que nos recuerda  que la casa no es un edificio ni un lugar, si no un sentir; que todo habla si sabemos en donde escuchar, que el paisaje interno se  nos  convierte en una bodega de almacenamiento si solo la llenamos de cosas que no sienten, que no mueren, que no aman, que no existen. Por suerte tenemos a Mariana que nos recuerda que el amor a veces viene de donde menos lo esperamos. En su caso y en el mío  nuestras gatas: que nos acompañaron y nos vieron crecer mientras nosotras las veíamos también a ellas y es que de verdad no hay una manera más bella y honesta de ponerlo en palabras que esta:

“Mis gatas tienen ojos que son túneles que atraviesan una montaña por dentro y cuando veo la luz se que una parte de mi llegó al otro lado y se que allá también es mi casa (…) Las miro y las acaricio y les hablo y les pregunto cómo pudo ser posible el mundo antes de que ellas nacieran, cómo va a seguir existiendo el mundo cuando se mueran”.

Niñapajaroglaciar es un canto de amor a la naturaleza que nos rodea, pero también es un llamado urgente hacia la inminente crisis climática que estamos atravesando en estos momentos, así que por favor les pido que no nos olvidemos que este es el único hogar que tenemos y se está muriendo, nosotros lo estamos dejando morir ¿y todo por qué? Porque no podemos dejar de vernos  el ombligo un segundo para ver en donde estamos parados y hacia donde estamos llendo, porque se nos hace normal que  haya gente que se esté pudriendo en dinero mientras haya otra no tenga ni para comer, por favor dejemos ya de hacer lagunas que se conviertan en mares, por favor, por favor, por favor escuchemos el canto de los árboles por una vez en nuestra vida.

“Me pregunto si los pájaros mismos, desde dentro de la muerte me vieron tratando de mirar para otro lado. Aunque si acaso me vieron creo que saben que sí los miré. Que quise mirarlos. Que seguí de largo no por ignorarlos a ellos, si no por ignorarme a mí y a mi propia necesidad de tocar lo muerto para poder entender con todo el cuerpo que eso se murió”.

Foto: Michelle Guzmán

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