Veo a mi sobrina

Por Eska

Veo a mi sobrina y a su preciosísima carita chiquita, más pequeña que la de la señora cara de papa.

Entonces le digo directo a sus canicas nombradas “ojos”.

Y le reafirmo que lo que creía es real: recuerdo desde muy pequeña ya traer la mente en chinga loca.

En esos momento pensaba mucho,

aún pienso.

Siempre pienso.

El dolor de ser niña es algo que una carga para toda la vida.

Como tus gametos,

viven en ti desde que empezaste esta travesía llamada vida.

Deja un comentario

Comments (

0

)