Por: Lethsi
Me considero fuerte, valiente.
Llegué contigo en brazos,
el cuerpo destrozado.
No sabía en qué problema me metía.
Escuchaba tu llanto
y pensé
‘esto no es para mí’.
Te miré,
y me armé de valor.
Ya no había reemplazo,
todo dependía de mí.
En el fondo quería huir,
creía que no podría.
Pero ahora vivo
gracias a tu compañía.

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