Tendencias y autenticidad

Por Maite Flores

Estética o aesthetics ha sido una palabra a la cual le damos de forma constante un significado nuevo. Siendo originalmente una rama filosófica que se dedica a estudiar el arte y su relación con la belleza, en estos tiempos aparece como una palabra que evolucionó para ser usada en un término totalmente diferente de lo que era. Escuchamos estética y no pensamos en el arte o belleza, sino que lo relacionamos con un estilo o moda que nos parece visualmente atractivo; cosa que me parece un cambio un poco radical a lo que ahora pensamos en lo que es estético.

Hay ciertos aesthetics que se ponen de moda, como lo que es el “old money”: un estilo creado en inspiración con una clase social alta. Fue un fenómeno interesante ver cómo ciertos grupos que no pertenecen a esta clase social empezaron a imitarlo, siendo una especie de homenaje o imitación a un estilo de vida que lamentablemente no podrán alcanzar. Otro ejemplo de estos aesthetics que últimamente se ha puesto de moda es el coquette, al cual muchos han dicho que es el nuevo punk porque una de sus características es abrazar a la feminidad y verla de otra manera. Esto me parece algo muy hermoso y liberador para muchas mujeres en un mundo de hombres, pues es rebeldía. También otro lado del estilo es la romanización que tiene al abuso emocional y enfermedades psicológicas.

Las tendencias, algoritmos y los aesthetics vienen de la mano. Todo empieza siendo pequeñas gotitas en una ola gigante de mar de cual todes formamos parte. No tiene nada de malo divertirse con la moda y saber lo que está en tendencia pero es poco evolutivo el adaptar nuestro estilo a cualquier tendencia. Esto no sólo se queda en la moda, también sucede con la música y otras artes como el cine o la pintura. Por querer sobresalir en la industria adaptan su estilo a cualquier tendencia y sucede que se pierde un estilo auténtico por querer seguir formando parte de las tendencias que nos salen, olvidando nuestra originalidad. En la música pasa lo mismo: muchos artistas tienen una canción de tres minutos y un pedazo de cinco segundos es lo que termina siendo tendencia y muchos en vez de crear algo nuevo, hacen remixes de la misma canción o pedazo de la canción que les dio la fama en vez de hacer una innovación a sus creaciones.

La autenticidad que puede haber en un proceso creativo o cualquier proceso que quiera expresar algo, cualquier cosa, se está perdiendo por querer sacar cosas fáciles y rápidas. Perdemos la calidad artística que tenemos por el consumismo, el cual nos lleva a perder la calidad de nuestros trabajos. Es interesante ver cómo nosotros como sociedad hemos caído en un hoyo consumista que afecta hasta nuestro sentido más humano sobre lo que es expresarnos libremente.

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