Monogamia: hasta que la muerte nos separe

Por: Berenice Abigail Rosales Cervantes

La monogamia surge históricamente de las necesidades económicas y políticas de los países para beneficiarse de las estructuras familiares tradicionales. Este hecho es ampliamente reconocido, como se expone en «La Nueva Moral y la Clase Obrera» de Alexandra Kollontai (1918). Kollontai, desde la perspectiva de la teoría marxista y el feminismo socialista, analiza la funcionalidad material del matrimonio burgués cómo una alternativa para el progreso personal y económico de los hombres. Sin embargo, este sistema frustra a las mujeres al relegarlas exclusivamente a responsabilidades domésticas, limitando su desarrollo individual, además de que no reconoce su esfuerzo como trabajadora del hogar.
Comprendemos monogamia entonces como un proceso ligado a la propiedad privada y la necesidad de transmitir herencia a través de líneas familiares específicas. También se reconoce como un mecanismo de opresión, racismo y discriminación de género, ocasionando no sólo una lucha de clases, sino también una diferenciación explícita y violenta en términos de «mujer (género), raza y clase» (Federici, 1995; Davis, 1981). Significando que una mujer blanca en suburbios americanos no vive la misma discriminación y limitaciones que una mujer racializada. Este sistema antagoniza a las mujeres y las coloca en un nivel de importancia secundario en comparación con el rol considerado tradicionalmente como hombre proveedor.
De manera evidente, la monogamia actualmente no es una forma exclusiva de vivir en sociedad. En México, a pesar de la concepción del matrimonio y familias tradicionales tan arraigado culturalmente, 4.18 millones de mujeres son madres solteras. Según el instituto Nacional de Estadística y Geografía en el marco del día de las madres del 2022, 7 de cada 10 madres solteras son económicamente activas. Pero los roles son aún más violentos cuando nos damos cuenta de la poca responsabilidad y consecuencias que los hombres viven tras el abandono familiar y lo normalizado que resulta hacer burla de mujeres vulgarmente conocidas como “luchonas”, cuando en realidad están viviendo una forma de esclavitud y sobreexplotación socialmente aceptada a lo largo de los años.
Éste es un buen punto de partida para el tema de los niveles de violencia experimentados dentro de la monogamia, pues, en primera instancia, supone ciertas normas sociales/culturales a seguir; encerrando o encasillando a las mujeres. Algunas de reglas se conocen como compromiso exclusivo, la concepción de la fidelidad o lealtad, expectativas de virginidad para el matrimonio que al mismo tiempo son estigmas de sexualidad catalogados como promiscuidad, y, finalmente, expectativas de roles tradicionales de género.
Cuando reflexionamos sobre la monogamia, a menudo la concebimos como «sólo debes amarme a mí y no puedes sentirte atraídx por nadie más», lo cual implica que las mujeres no elijan a sus parejas y simplemente existen para satisfacer a sus compañeros. Jaime Gama, conocido como @gotitasdepoliamor en Instagram, aborda la monogamia desde la perspectiva de considerar otras posibilidades, la compatibilidad y el amor con diferentes personas. Enfatiza en la capacidad que tenemos como individuos emocionalmente responsables para elegir a nuestra pareja, expresando: “Yo no quiero una relación monógama porque no tienes opción, quiero una relación monógama porque me eliges a mí” (2024).
La mayoría de las narrativas sobre la monogamia y las experiencias dentro de la cultura mexicana describen las relaciones como obsesivas, controladoras y regidas por la violencia. En 2023, Ciudad Juárez registró 153 casos de feminicidio, de los cuales el 30% correspondieron al tipo íntimo, es decir, mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas en ataques de celos o episodios de violencia continúa llevados a extremos (Monárrez Fragoso, Base de datos de feminicidio 1993-2024).
Hemos vivido bajo el concepto de monogamia desde la época de la colonización en México, y ha sido influenciado por diversos factores sociales, culturales y religiosos. Sin embargo, esto no implica que sea una práctica absoluta en todo el país, ni que se deba seguir esta norma. Es posible que tus abuelos, padres, amigos o incluso tú mismx estén inmersos en una relación monógama y está bien, pero, puedes preguntarte lo siguiente: ¿es lo que realmente deseas? ¿Lo eliges conscientemente? ¿Existe amor genuino en tu pareja? ¿Es funcional para tu bienestar? Y lo más importante, ¿te sientes bien en esta relación? Si no es así, ¿tienes la libertad y la capacidad de salir de ella? ¿Cómo puedes dejar ir lo que no te beneficia?
Culturalmente, se idealizan los matrimonios y relaciones monógamas que persisten «a pesar de las circunstancias», las cuales a menudo implican violencia en diversas formas. Estos vínculos pueden perdurar debido a la parentalidad, la percepción social o a situaciones de violencia que impiden a los involucrados liberarse. Los medios de comunicación normalizan ciertos aspectos de la monogamia como la obsesión, devoción y pérdida de identidad personal de las mujeres, así como la búsqueda de identidad a través de su pareja. Estos conceptos son representados en películas, vidas de influencers en internet, entre otros, y es probable que los hayamos experimentado en alguna ocasión.
La obsesión en una relación puede llevar a la dependencia emocional y afectar la autonomía de una persona. Romantizarla puede hacer que se vea como una muestra de amor apasionado, pero es importante establecer limites saludables y permitir que ambas personas mantengan su individualidad. Si bien la devoción puede ser una expresión de amor y cuidado, puede conducir a dinámicas en las que una persona se subordina completamente a la otra, perdiendo así su independencia y autonomía. Podemos llegar a la creencia errónea de que sacrificar intereses personales y metas es una parte integral del amor romántico. Sin embargo, fomentar el crecimiento personal dentro de la relación es la expresión de amor más grande para ti y la otra persona. Reconocer que son personas completas que pueden compartir una vida juntas o juntos es una meta más sana y comprensible que la búsqueda de complementar las carencias y vivir dependiendo de las fortalezas del otro. Mientras que es completamente comprensible buscar el cobijo del otro en determinadas situaciones, la capacidad personal de confrontar las problemáticas diarias y conseguir la plenitud individual permite el autocuidado dentro de la relación.
bell hooks (con minúsculas, como una forma de honrar a su bisabuela, Bell Blair Hooks) es una destacada autora feminista, que en su libro All about love: New visions, explora el tema del amor como una acción comprometida, no solamente atracción o un sentimiento (2000), sino que es un esfuerzo constante para nutrir, cuidar y respetar a los demás.
Cuestionar y desafiar las nociones convencionales del amor implica cambiar ideales poco realistas a los que nos hemos sometido. Además de que nuestro autoconcepto influencia la capacidad de amar y ser amado, porque nosotras y nosotros mismos determinamos que tan saludables y sostenibles serán nuestras relaciones. Busquemos fundamentar nuestros vínculos con límites que nos protegen y no permitir que otros sean amados a través de nuestro sufrimiento, sin permitir cualquier dipo de marginación o violencia, respetando nuestra diversidad desde género, raza u otras características. Nuestras relaciones personales pueden ser una fuerza transformadora que contribuye a la construcción de sociedades más justas e igualitarias, pues directamente, (en caso de que decidan la crianza de hijas o hijos) infancias a partir de su crianza, aprenderán de esos mismos patrones y comportamientos que se ejercen en las relaciones de pareja de sus cuidadores primarios e influenciarán la toma de decisiones al construir su propia relación. Y bajo las nociones anteriormente mencionadas, es así como, en términos de salud mental, es necesario considerar la posibilidad de divorcio o terminar una relación para el bienestar emocional de ambas partes, algunas consideraciones sobre las que puede reflexionar para hacerlo son:
Priorizar la comunicación abierta y sincera, si enfrentas dificultades persistentes, es esencial abordar estos desafíos con seriedad para evaluar la viabilidad de la relación. La terapia de pareja surge como una valiosa opción para obtener asistencia en estos casos. Si experimentas dificultades para expresar tus necesidades, inquietudes o dolores a tu pareja, contar con redes de apoyo, como familiares, amigos o números de emergencia, puede proporcionar perspectivas adicionales que a veces pasamos por alto. En el caso de que sientas que tu pareja te ha aislado de tus círculos sociales y dificulta la comunicación, es crucial buscar ayuda externa.
Estos son números especializados a los que puedes acudir:
1.Emergencias (policía, ambulancia, bomberos): Marca el número 911.
2.Línea Nacional contra la Violencia de Género: Llama al número 800 273 4773. Este número puede proporcionar apoyo y asesoramiento en situaciones de violencia de género.
3.Centro de Atención a Víctimas de Violencia Intrafamiliar (CAVVI): Puedes comunicarte con el CAVVI de Ciudad Juárez al teléfono local correspondiente. Es importante verificar el número actualizado, ya que puede cambiar con el tiempo.
4.Fiscalía Especializada de la Mujer: Comunícate con la Fiscalía Especializada de la Mujer de Ciudad Juárez para informar sobre casos de violencia de género. Puedes buscar el número actualizado en la página web del gobierno o mediante información local.
Patrones tóxicos o destructivos pueden incluir comportamientos como faltas de respeto, manipulación emocional, falta de apoyo emocional, entre otros. Que afectan muy seriamente la salud mental y emocional, recordar que ni tú ni nadie merece violencia es una parte fundamental para salir de relaciones que te vulneran.
Evaluar la dinámica de poder en la relación, todas las relaciones saludables se basan en la igualdad y e respeto mutuo. Si hay desequilibrios la tensión y el malestar aumentarán sus niveles de estrés y podrían crearse ciclos viciosos de violencia.
La personalidad y metas cambian con el tiempo, es probable que con los años la relación se volvió insostenible ya que no tienen metas en común a corto o largo plazo y eso puede limitar el crecimiento individual. Estar en una relación no implica que vas a limitar tus oportunidades laborales, de aprendizaje o creativas, además de que la interacción en círculos sociales independientes a tu pareja te ofrece mayor seguridad. Considera tu propio bienestar emocional y el de tu pareja, soltar una relación que no es saludable es un acto de amor propio y cuidado. Si hay más dolor que felicidad, es posible que sea necesario priorizar el bienestar emocional, ser responsable afectivamente implica reconocer lo que es funcional para ti y lo que te hace feliz de manera sana.
Finalmente, la búsqueda de apoyo profesional como asesoramiento de pareja o terapia individual puede ser beneficioso. Una terapeuta con perspectiva de género puede proporcionar herramientas estratégicas para abordar problemas subyacentes y ayudar en la toma de decisiones difíciles.
Lo más importante es recordar que no estás solx para lidiar con ello, incontables personas en todo el mundo lidian con relaciones de violencia, no tienes que ser unx más. Hay alternativas y siempre tú y tu bienestar será prioridad.
¿Cómo practicas el autocuidado en tus propias relaciones?
Bibliografía:
Davis, A. (1981). Mujer, Raza y Clase.
Federici, S. (1995). El Patriarcado del Salario.
Gama, J. [@gotitasdepoliamor]. (2024, enero 6). Para tener una relación monógama [Video]. Instagram. https://www.instagram.com/p/C1w3NYXuNch/
hooks, b. (2000). All About Love: New Visions. HarperCollins.
Kollontai, A. (1918). La Nueva Moral y la Clase Obrera.
Monárrez Fragoso, J. E. (1993-2024). Base de datos de feminicidio

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