Por Jeziel García
Actualmente existen muchos conceptos nuevos, dos de ellos son neurodiversidad y neurodivergencia, normalmente se pueden confundir los conceptos pero hay que evitarlo, la neurodiversidad habla de que cada cerebro es como una huella digital, único y biodiverso; la neurodivergencia es un movimiento social que se caracteriza por ser tranquilo y más que nada informativo, fue iniciado por millennials con TEA (Trastorno del Espectro Autista), donde toda persona con una disidencia neurológica sería reconocida como neurodivergente, símbolo de que sus formas de aprendizaje y su manera de ver el mundo no es la manera “normal” o mejor dicho “común”, esto para concientizar y tratarlos como deben ser tratados, entendiendo sus dificultades comunicativas, olvidando el uso de frases como “qué penosa eres”, que presionen al neurodiverso, informando sobre el autismo femenino y trastornos de identidad en jóvenes, creando una sociedad ecológica que apoye la conservación de las minorías sin exigir un comportamiento psicosocial “normal”, enseñando al humano mentalmente sano a tratar al neurodiverso y no al neurodiverso a ser “normal”, el propósito de esto es buscar la autonomía de la manera más sana y pacífica reivindicando su lugar en la sociedad como persona capaz y pensante.
En Chihuahua, la ciudad con el mayor índice de suicidios a nivel nacional, muchas personas neurodivergentes jóvenes han comenzado a usar sus trastornos como un símbolo de resistencia y amor propio; mientras que las generaciones mayores en quienes frecuentan más trastornos como bipolaridad y esquizofrenia, permanecen mayormente en resistencia, recibiendo atención psiquiátrica y psicológica sólo si los hijos la buscan, muchas veces contra la voluntad del adulto y, muchos jóvenes a ignorancia de sus padres no reciben atención médica en su vida, terminando algunos en la calle. En la ciudad de Chihuahua desde adolescentes como adultos mayores llegan al HOSAME (Hospital de Salud Mental de la ciudad de Chihuahua) después de un intento de suicidio y en algunos casos adultos mayores ingresan a su hospital por perdida de conciencia por tiempos largos.
Muchas personas con discapacidades mentales somos completamente capaces de vivir nuestro día a día de manera autónoma, recibiendo ayuda de vez en cuando y con una intervención aún más ocasional. Pero muchos otros se ven ralentizados por los eventos traumáticos que viven día a día, sin recibir una atención temprana ni un apoyo familiar.
En Chihuahua existen muchxs pacientes de salud mental y podemos encontrar en nuestro entorno, en la escuela o en el trabajo personas increíbles con TEA (Trastorno del Espectro Autista), bipolaridad, esquizofrenia, TID (Trastorno de Identidad Disociativa), TDHA (Trastorno de Déficit de Atención/Hiperactividad) entre otros, viviendo su vida y sobreviviendo a su especial manera.
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