Por María Yamilet Martínez García
En un pequeño cuerpo de agua en El Paso, Texas, de lunes a viernes mujeres se reúnen a hacer ejercicio y conversar. Entre pláticas en español, inglés o mezcla de ambos, se ha formado un compañerismo y hasta amistades bajo el agua clorificada del SISD Aquatics Center.
En algún momento de la vida de las mujeres, o de los seres humanos en general se ha promovido la vergüenza del cuerpo propio, sin importar cómo sea uno, pueden haber comentarios ajenos, por ejemplo, ser demasiado delgado o gordo, bajo o alto, si se hacen rollitos, si se tienen estrías, etcétera. Por lo que lugares como albercas públicas y playas pueden ser lugares donde uno se siente vulnerable ante la exposición.
Por lo que al imaginar a mujeres reunidas para hacer ejercicios en el agua podría causar una idea de lluvia de críticas, sin querer confirmar el “peor enemigo de una mujer es otra mujer” sino que se suele enseñar a competir, ser más inteligente, más bonita, más esto y más aquello; ya que se encuentran en una facilidad de comenzar algún conflicto absurdo e irrespetuoso. Sin embargo, el ambiente entre estas mujeres de distintas edades es amigable, solidario y respetuoso.
Las sesiones duran 45 minutos, donde cada una se prepara con anticipación para entrar a la alberca, hay flotadores y pesas para los ejercicios y cada una puede agarrar o llevar los propios. Se hacen unos ejercicios de calentamiento recorriendo un circuito recto y regresando, para empezar con los movimientos más pesados.
Cada quien va a su ritmo y se enfoca en hacer lo suyo, al estar en el circuito si saltan a alguien le dicen que no se preocupe y avance como se sienta cómoda.
En las duchas después de terminar cada quien lleva sus pertenencias para bañarse, para prender la regadera hay que apretar con fuerza un botón largo que hay, como experiencia propia al no saber cómo funcionaba, sin pedirlo me ayudó una señora a presionarlo y a explicarme el funcionamiento, ya que se tiene que repetir.
En pocos años una puede escuchar comentarios despectivos a los cuerpos, que se pegan en la memoria y se distorsionan con la realidad y el tiempo, al crecer es fácil confundir la relevancia de las implicaciones que tienen en el inconsciente, los cuales están normalizados en distintos niveles, sin embargo, a veces hay como ciertos pactos donde todas nos ayudamos, como al compartir productos de higiene menstrual. Es importante promover el respeto entre mujeres y actividades recreativas en las que se pueda ejercitar el cuerpo, así como a la mente y al alma.
En este mar se encuentran mujeres fuertes, creativas, bonitas y divertidas que se reúnen a ejercitarse por razones personales, y se ha cultivado un nicho donde hay libertad, tranquilidad y amistad.
Deja un comentario