Wendy Guevara y Las perdidas:

¿realmente representan un avance en la lucha contra la transfobia?

Por Mariana Rosas

Desde el 2017 la mayoría de nosotros recordamos con humor aquel vídeo en el que dos mujeres trans pregonan el mensaje de “estamos perdidas, perdidas, perdidas…” haciendo uso de una voz masculina con el fin de satirizar su aspecto físico en relación con el tono de sus palabras. Fue así como el dúo original conformado por Wendy Guevara y Paola Suárez se hicieron virales en Internet, siguiendo su legado humorístico hasta la fecha.

En estos últimos meses, Wendy ha acaparado la pantalla no sólo de las redes sociales, sino también de la televisión nacional, específicamente, a través de Televisa. Día con día son creados decenas de memes y recapitulaciones visuales acerca de las vivencias, ocurrencias y anécdotas que la creadora de contenido comparte dentro de La casa de los famosos, haciéndose notar por su humor y personalidad. Mucho se habla de cómo su presencia como representante de la comunidad trans en México dentro de la televisión a nivel nacional junto al gran cariño que le demuestra la gente podría representar una muestra del cambio de ciertos prejuicios que aquejan a la cultura Latinoamérica en general. Sin embargo, ¿realmente es así? La respuesta es no.

Basta con irse a los comentarios de las redes para notar que, cuando se habla de su identidad sexual, el primer argumento es “Wendy me cae bien porque ella acepta que no es una mujer”, o “ella no está enferma como los “demás””, haciendo clara referencia a la comunidad trans. Estas palabras tienen relación con una entrevista en la que la participante del reality de Televisa indica que no se siente como una mujer cisgénero, lo cual, aunque es en entero respetable, a generado reacciones varias entre sus seguidores y gente con libre opinión circulante en la red.

Si bien resulta un enorme paso para la comunidad la aparición de estas realidades a la luz pública, dejando de lado lo marginal y lo estereotípico que normalmente se nos muestra en la cultura de los medios de comunicación masivos, la mentalidad sigue siendo la misma. Cuando se hacen comentarios hacia ella, se utiliza con bastante frecuencia el nombre que se le asignó al nacer, aún sabiendo que en todos lados es Wendy. Se hacen bromas acerca de su pene, de su orientación sexual, de su apariencia no hegemónica. La homofobia y la transfobia siguen ahí; el odio no se ha ido.

Sin embargo, es indudable que su figura junto con la de sus amigas es un parteaguas para una cultura de la aceptación y la inclusión no estereotípica, aunque este fundamentada en el capitalismo rosa. Esperemos que no sólo en esta exhibición, sino en cada medio de comunicación, sean más visibilizadas las realidades trans para que sigan acompañando a tantas personas que comparten disidencias no hetero-genéricas.

Deja un comentario

Comments (

0

)