Por Berenice Abigail Rosales Cervantes Encéfalo creciente, punzante. Pensamientos y calumnias. Incesante fervor, llamado a la acción, ardiente y brillante columna. Neuronas conectas, versos y cuerpo conjugados, rimas entrelazadas y estrofas que gritan. No siempre hay una respuesta, ni siquiera “por qué”; a todos los pensamientos agitados que el cuerpo y mente explicitan. Desde dentro del cráneo, con furor, la idea del yo, ello y superyó se desvanecen, y cada parte de mí, tan permisor, croan. Infinita e incansablemente, crecen. No paran, solo cantan, saltan y se pierden. El sentido revolotea, la realidad se marea, todas las ideas se repiten y divierten. Pero ¿qué hay de ti? Tras toda la confusión ¿Todo sentido carece de pensamiento, o todo pensamiento carece de sentido? ¿Aún lo quieres explicar? No hay necesidad, además, después de poco, das un salto y se te va a olvidar. Fue tan solo un efímero eco, de un salvaje croar.
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