Por Andrea Monserrat Franco Rojas
¿Por qué es tan difícil soltar a una persona o escenario que nos generaba amor? ¿Alguna vez hemos escuchado el famoso: “el amor es una droga”? Pues en realidad están en lo correcto.
Para comprender el difícil arte de soltar, es necesario que empecemos a ser más amables con nosotros mismos y entendamos que no solo es un concepto y trabajo humanitario, sino que a nivel neuroquímico, mucho se despierta en nosotros.
El amor romántico provoca la liberación de diversos neurotransmisores, entre los que se encuentran la dopamina, norepinefrina y serotonina. Esto nos lleva a relacionarlo con el sistema de recompensa en nuestro cerebro. La dopamina es el principal neurotransmisor implicado en la sensación de enamoramiento. Es responsable de producir las “moléculas de la felicidad”.
No obstante, existen otras estructuras también involucradas en el proceso de enamoramiento. Entre las más notables se encuentran el núcleo accumbens, encargado junto con el área tegmental ventral de hacernos sentir placer, prestar atención y mantener la motivación para perseguir y obtener recompensas.
Los giros del cíngulo y del hipocampo, así como la amígdala y la ínsula, son capaces de regular las emociones y el deseo, ligándose fuertemente con el núcleo caudado y el tálamo.
Finalmente, el apego es esencial para las conexiones familiares y sociales. Este tipo de amor parece ser fomentado por la oxitocina y la vasopresina. La primera está relacionada con el confort proveniente del contacto físico, como los abrazos. Por otra parte, la vasopresina parece contribuir al apego entre hombres. Ambos transmisores nos permiten sentirnos seguros y relajados cuando estamos rodeados de gente que queremos.
Ademas, existen las feromonas, que estas moléculas despiertan cambios en la producción de hormonas del bienestar. (1)
Por último, la noradrenalina es el neurotransmisor que provoca que el corazón nos lata más rápido; se eleve la presión arterial; perdamos el apetito; nos ruboricemos en las primeras etapas del enamoramiento; y asociemos todo esto a la persona de la que nos hemos enamorado.
Esta neuroquímica del enamoramiento llega a producir un efecto adictivo. (2)
Ahora, sabiendo que distintos neurotransmisores que se relacionan con la adicción que despierta el consumo de drogas, también los despierta el amor, hablemos un poco más sobre esto:
Definiendo lo que es una droga, es toda sustancia natural o sintética que genera adicción, es decir, la necesidad imperiosa o compulsiva de volver a consumirla para experimentar la recompensa que produce, que es sensación de placer, euforia, alivio de la tensión, etc
El hecho de alejarnos de algo o alguien que nos producía amor, es similar a lo que se experimenta en la abstinencia. El cese en el consumo de la droga adictiva induce abstinencia, conjunto de molestias emocionales y físicas que duran unos días, y cuya intensidad depende del tipo de droga. Evitar la abstinencia es también otra causa de búsqueda y recaída en la droga (reforzador negativo). Durante el ansia o el famoso “craving”, el sujeto presenta deseos imperiosos de volver a consumir la droga, se dispara en situaciones ambientales y emocionales determinadas, como estrés, recreación de lugares asociados al consumo anterior, etc. Por eso muchas veces volvemos a donde “fuimos felices”, y no hay que culpabilizarnos del todo, pues realmente se vive un proceso de abstinencia, y hay que recordar que no es un retroceso, es parte del proceso.
Por otra parte, se sabe que existe un importante aumento de la actividad noradrenérgica cortical y límbica durante la abstinencia. Antes se creía que este fenómeno se debía a una hiperactividad en el locus ceruleus, fuente principal de noradrenalina del cerebro. Sin embargo, nuestros estudios han permitido demostrar que dicho núcleo no desempeña un papel relevante. Otros autores han detectado que la actividad noradrenérgica que se origina en los núcleos noradrenérgicos espinales (A1-A2) e incide principalmente en la amígdala extendida, sí es clave en la sintomatología somática del síndrome de abstinencia. (3)
Cuando estamos con esta persona o situación especial, nuestro cerebro genera un montón de hormonas y neurotransmisores como los que se explicaron previamente, por lo que una vez iniciado el proceso de separación todas estas hormonas continúan con su trabajo incluso ante la idea de volver, la imagen de aquello en nuestra cabeza, el recordar, etc, por lo que es necesario que vuelvan a regularse.
Ahora, una vez comprendida la dificultad de separarse, de una manera tal vez más social, filosófica y humana, queda decir que soltar no es sinónimo de olvidar o dejar de sentir, sino de aprender a estar en paz con la situación, sin que genere malestar o ponga nuestra salud mental en riesgo. Dejando el ego que vive en nosotros, tendremos en cuenta que amar de manera genuina supone hacerlo en pro de la otra persona, de querer su felicidad aunque no nos toque presenciarla a su lado, y por otra parte, soltar también puede significar buscar nuestro bien mayor, y entonces nos escogemos a nosotros, nos amamos a nosotros.
Bibliografía
- Mauricio De la Cruz y Lolbé Castañeda (2020). La neurociencia y el amor. Gaceta Facultad de Medicina UNAM. https://gaceta.facmed.unam.mx/index.php/2020/02/14/la-neurociencia-y-el-amor/#:~:text=El%20amor%20rom%C3%A1ntico%20provoca%20la,en%20la%20sensaci%C3%B3n%20de%20enamoramiento.
- Helpsi. (2022). La química del enamoramiento. https://helpsi.mx/la-quimica-del-enamoramiento/#:~:text=Aportaciones%20de%20la%20noradrenalina,la%20que%20nos%20hemos%20enamorado.
- E. Fernandez-Espejo. (2002). Bases neurobiológicas de la drogadicción. Revisiones en Neurociencia. https://idus.us.es/bitstream/handle/11441/32332/basesneurobiologicas.pdf?sequence=1&isAllowed=y
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