Por Sofía Gabriela Maass Castañeda
Recientemente llegó a Ciudad Juárez un nuevo espécimen de jirafa. Se trata de un macho de 3 años que estará habitando en El Parque Central de ahora en adelante. Si bien muchas familias se encuentran emocionadas por la noticia, muchos juarenses se preocupan por el bienestar del animal.
Existe el dilema de si es correcto que la jirafa, todavía sin nombre, se encuentre fuera de su hábitat natural. Pero es necesario recordar que es una especie nacida en cautiverio, por lo que la prioridad es exigir que cuente con un espacio y condiciones adecuadas para que tenga una vida digna.
Por otra parte, nuestra responsabilidad como visitantes del parque es no alimentar al animal con “comida chatarra” tal como papitas o dulces. Al ser una especie herbívora, lo ideal es que se le den hortalizas y verduras como zanahorias y lechuga para cuidar de su salud. También hay que evitar arrojar objetos o tomar fotografías con flash, ya que le pueden asustar o lastimar.
Todas estas parecieran ser acciones lógicas hasta que vemos en redes sociales a personas contando experiencias “divertidas” sobre cómo molestaban a Modesto, la predecesora del nuevo inquilino de la ciudad, y se burlaban de las reacciones que tenía para después quejarse de forma cínica sobre cualquier decisión que tomen las autoridades del parque. Hay que ponemos a pensar: ¿cuál es nuestro papel en estas situaciones? ¿es realmente algo ajeno a nosotros?

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