Por Abigail Cervantes
El invierno apenas llega,
es enero 21 y siento mis pies congelarse.
¿Nevará?
El desierto me deja con incertidumbres.
El desierto muy apenas me deja respirar.
Recientemente mi mente se congela,
preguntándome si en alguno de estos días
los científicos declararán
que oficialmente las estaciones se han desfasado,
que hemos perdido el hilo del tiempo.
Que invierno, primavera, verano y otoño, nunca los mismos serán.
Todo el mundo se queda desconcertado.
Todo el mundo se queda congelado.
¿El invierno cuándo se va?
En realidad espero que nieve.
Pero, ¿qué más se queda congelado?
Los perritos y gatitos de la ciudad se congelan.
A quien le falta hogar se congela.
Mamá y papá tienen que trabajar, tienen las manos congeladas.
La ciudad se congela, mas no se detiene.

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