Hay que vivir la rabia

Hay que vivir la rabia para entender de calma, me atrevo a anhelar nostalgia, si algún sentido tiene, una adicción a recordar y el martirio de vivir haciéndolo. No sé si pueda explicar lo que se teme compartir, un grito ahogado y un ansia por sentir. Camino con dolor, en los pies cargo llagas y en la mente un tormento, espero del tiempo librarme un momento y huir del deseo de un insaciable querer. Un día despierto con apetito sombrío y al otro duermo soñando en fervor, mantengo firmeza en mis ideas, la intensidad del sentir ajeno, un latente consciente de mi alrededor; las fábulas de un diario no escrito.

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