Por María Martínez
A quien corresponda:
Terminé el año leyendo Cambiemos el mundo de Greta Thunberg, una joven activista ambiental. En el libro se compilan algunos discursos que ha dado en distintas reuniones y medios, son agresivos, directos y reales. Habla y regaña a las personas por ignorar la crisis del medio ambiente. Es difícil imaginarse lo peor, a pesar de vivir en una constante violencia, ignorancia, guerra y más, uno no sabe qué hacer, a veces vemos catástrofes y se abre la pregunta ¿por qué no hacen nada?
Pero, la responsabilidad se dirige a grupos de personas que no tienen la oportunidad de hacer más. Sí, podemos controlar nuestras acciones individuales, sin embargo, las actividades más dañinas son de parte de las empresas, el desabasto de agua, las emisiones, los desechos tóxicos… Por lo que el ciudadano promedio tiene que bañarse en cinco minutos.
Podemos notar algunas consecuencias ambientales, como los cambios de clima, la escasez de agua, los incendios forestales, y más, pero ¿qué le tocará a los hijos de los hijos? No nos preocupamos por un futuro que no vemos.
Greta menciona la responsabilidad de las grandes empresas, el gobierno y de las personas; las leyes y acciones tienen que cambiar, el tiempo corre. Tal vez no fue la lectura más positiva para finalizar el año, pero me hizo reflexionar, sentir y pensar de cosas que francamente, había empezado a ignorar.
El tiempo corre, a veces queremos ver los resultados, pero no sabemos cómo llegar a ellos, o no queremos gastar el tiempo, sin embargo, el reloj sigue corriendo y no se va a detener. Es una oportunidad para reflexionar de las cosas valiosas que queremos, organizar rutinas, y mantener la constancia.
Lo que quiero decir es que de repente va a ser 2026 o 2030 y chance hables un chino mandarín perfecto, hayas abierto el tercer ojo, encontraste la manera de convivir más tiempo con tus seres queridos, ayudaste a alguien que lo necesitaba… Y también apoyaste causas de tu localidad, formaste parte del cambio.
Se nos ha inculcado a buscar las metas individuales, pero creo que ayudar y proteger a los demás, remendar lo roto, cultivar lo nuevo, ver por el bien común… Es algo revolucionario, no estamos solos.
¡Próspero año nuevo!

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