Ensayo analisis de perspectivas Erik Erikson, James Marcia y Beverly Green
Por Berenice Abigail Rosales Cervantes
El desarrollo de la identidad en la adolescencia es un proceso complejo y crucial en la formación de la personalidad de un individuo, pues, durante esta etapa, los adolescentes experimentan cambios físicos, cognitivos y emocionales significativos. Esto influye en la exploración y la construcción de su identidad, incluida la orientación sexual.
Uno de los autores relevantes en este tema es Erik Erikson, quien propuso una teoría del desarrollo psicosocial que incluye una etapa específica relacionada con la adolescencia llamada «identidad frente a confusión de roles». Según Erikson, los adolescentes se enfrentan al desafío de establecer una identidad coherente y estable, así como a explorar la orientación sexual como parte de este proceso. Enfatizó en que la identidad sexual resulta fundamental para la formación de la identidad global de un individuo.
Otro autor relevante en este contexto es James Marcia, quien amplió la teoría de Erikson y propuso cuatro estados de identidad basados en la exploración y el compromiso. Estos estados son: difusión de identidad, moratoria, consolidación de la identidad y logro de la identidad. Marcia sostuvo que los adolescentes que pasan por una exploración activa y logran un compromiso con su orientación sexual desarrollan una identidad más sólida y estable.
Cuando se trata de la perspectiva de género en el desarrollo de la identidad en la adolescencia, resulta importante mencionar a Beverly Greene. Psicóloga destacada que ha investigado y escrito sobre la identidad de género y la orientación sexual en personas LGBTQ+. Su trabajo se centra en cómo la identidad de género y la orientación sexual interactúan y se desarrollan en un contexto social y cultural.
Estos dos autores, Erik Erikson y James Marcia, proporcionan marcos teóricos importantes para comprender el desarrollo de la identidad en la adolescencia, incluyendo la orientación sexual. Sin embargo, es fundamental reconocer al desarrollo de la identidad como un proceso individual y complejo. Puede variar considerablemente entre las personas en función de su contexto personal, cultural y social.
Beverly Greene ha destacado la importancia de reconocer la complejidad de la formación de la orientación sexual en la adolescencia, argumentando que va más allá de una simple categorización binaria. Ella sostiene que la orientación sexual es una construcción personal y socialmente contextualizada, influenciada por factores biológicos, culturales y de identidad de género. En lugar de imponer etiquetas restrictivas, mantiene como fundamental fomentar un entorno comprensivo y respetuoso que permita a los adolescentes explorar y desarrollar su orientación sexual de manera auténtica y libre de juicios.
Ha abordado las complicaciones de vivir en un entorno heteronormativo desde una perspectiva crítica y ha destacado los desafíos que enfrentan las personas LGBTQ+ en ese contexto. El entorno heteronormativo se basa en la suposición de que la heterosexualidad es la norma y privilegia las relaciones y expresiones sexuales y de género que se ajustan a esa norma. Esto puede tener diversas consecuencias negativas para las personas que no se ajustan a esas expectativas.
Una de las complicaciones que Greene ha mencionado es la invisibilidad y la marginalización de las identidades no heterosexuales en un entorno heteronormativo. La falta de representación y aceptación de la diversidad sexual y de género puede llevar a la invisibilización de las personas LGBTQ+ y hacer que se sientan excluidas, no reconocidas y discriminadas. Esto puede afectar su bienestar psicológico y emocional, así como su sentido de pertenencia y autoestima.
Otra complicación es la presión social y cultural para que las personas se ajusten a las expectativas heteronormativas. Esto puede manifestarse a través de la coerción, el ostracismo o la negación de derechos y oportunidades a las personas LGBTQ+. La internalización de estas expectativas puede generar confusión, vergüenza y conflicto interno en las personas que experimentan una orientación sexual o una identidad de género no heterosexual.
Greene también ha señalado los efectos negativos de la heteronormatividad en la salud mental. El estrés crónico asociado con la discriminación, el estigma y la invisibilidad puede aumentar el riesgo de problemas de salud mental, como la depresión, la ansiedad y el suicidio.
Desde esta perspectiva, es esencial desafiar y cuestionar las normas y suposiciones heteronormativas, así como crear entornos más inclusivos y respetuosos. Esto implica fomentar la aceptación, la educación y la visibilidad de las identidades LGBTQ+, así como garantizar el acceso a los mismos derechos y oportunidades para todas las personas, independientemente de su orientación sexual o identidad de género.
La disonancia cognitiva se refiere a la sensación de malestar o conflicto interno que experimenta una persona cuando tiene pensamientos, creencias o actitudes que entran en conflicto entre sí. En el contexto de vivir en un entorno heteronormativo, las personas pueden experimentar disonancia cognitiva debido a la disparidad entre su orientación sexual o identidad de género y las expectativas heteronormativas impuestas por la sociedad.
Surge cuando se internalizan los mensajes heteronormativos y sienten la presión de encajar en un molde que no se alinea con su verdadera identidad. Pueden experimentar una lucha interna entre sus sentimientos, deseos y autenticidad, y las normas y expectativas que se les imponen. Esta tensión puede generar un conflicto cognitivo y emocional significativo, lo que contribuye a la aparición de estrés, ansiedad, baja autoestima y otros problemas de salud mental.
Igualmente, cuando se encuentran discrepancias entre su propia autovaloración y el trato negativo que reciben de otros debido a su orientación sexual o identidad de género. Esta discrepancia puede generar una disonancia cognitiva adicional, ya que deben reconciliar sus propias creencias y experiencias con las actitudes y comportamientos negativos que encuentran en su entorno.
La importancia de reconocer la diversidad sexual en el desarrollo de la paternidad y maternidad radica en promover la inclusión, el respeto y la igualdad para todas las personas, independientemente de su orientación sexual o identidad de género. Reconocer y valorar la diversidad sexual es fundamental para construir una sociedad más equitativa y libre de discriminación, así como para garantizar los derechos y el bienestar de todas las personas.
Reconocer la diversidad sexual en el desarrollo de la paternidad y maternidad implica desafiar los estereotipos y prejuicios. Es importante comprender que existen diferentes estructuras familiares, como parejas del mismo sexo, familias monoparentales encabezadas por personas LGBTQ+, y familias formadas a través de la adopción, la reproducción asistida o la crianza compartida.
Este reconocimiento beneficia tanto a las personas LGBTQ+ como a los niños y niñas que crecen en estas familias. Al proporcionar un entorno inclusivo y respetuoso, se promueve el bienestar emocional y psicológico de todos los miembros de la familia. Además, reconocer la diversidad sexual en la paternidad y maternidad ayuda a contrarrestar el estigma y la discriminación que pueden enfrentar las personas LGBTQ+ y sus hijos, promoviendo la aceptación y la igualdad en la sociedad.
Asimismo, es fundamental garantizar que las leyes y políticas reconozcan y protejan los derechos de las personas LGBTQ+ en relación con la paternidad y maternidad, desarrollo de identidad y autodesarrollo. Esto incluye el acceso a los mismos derechos legales, beneficios y protecciones que se otorgan a las parejas heterosexuales, así como la eliminación de barreras y discriminación en los procesos de adopción, reproducción asistida y crianza compartida.
Te invitamos a informarte más al respecto sobre este mes del orgullo y fomentar un pensamiento crítico con diversos medios y estudios de información basada en el respeto.
Bibliografia:
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Ekstein, R. (1961). Identity and the Life Cycle: Selected Papers by Erik H. Erikson. International Journal of Group Psychotherapy, 11(1), 106-108. https://doi.org/10.1080/00207284.1961.11508152
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